El patio de butacas vibra con pasodobles emotivos y bromas a temas tan actuales como la subida de la luz
El humor se convirtió una vez más en el protagonista por excelencia de la cuarta sesión de preliminares. El público demostró su entusiasmo con incesantes aplausos, especialmente con las actuaciones de las murgas de la noche.
A las ocho de la tarde del 16 de febrero daba comienzo una nueva sesión del COAC, la Murga Infantil de Málaga fue la encargada de abrirla. Niños de todas las edades se subieron al escenario del Teatro ESAD para lanzar piropos a Málaga y al carnaval de la calle. «30 + 1 imparables» decidieron llamarse este año debido a que se cumple tal aniversario de la agrupación. Con una vocalización sorprendente y una gran coordinación, los pequeños trataron temas serios con letras que hablaban sobre la injusticia que supone que haya en el mundo niños que lloran porque no quieren ir al colegio y otros que lo hacen precisamente porque no pueden ir. El teatro se volcó con ellos, y no es para menos. Ya quisieran muchos adultos interpretar con la misma magia con la que ellos lo hicieron.

La comparsa femenina «Líbranos del Mal» dirigida por María Noelia Jiménez González llegó pisando fuerte. Voces afinadas y letras serias pero elegantes hicieron que la agrupación fuese un deleite para los oídos. A modo de justicia divina, 18 componentes hicieron saber a Málaga que no había nada mejor que ser su «prisionera». Imperó el silencio de un público expectante, un aura de misterio envolvió al teatro. Consiguieron conectar con los presentes, característica por excelencia del arte.
La conocida Murga de Merchán puso en pie a todo el mundo. Mientras cuentan sus penas, unos vagabundos de Málaga descubren que les ha tocado la lotería y que ahora son millonarios. Sus bromas enganchan al público en todo momento, porque hacen que este se sienta identificado con ellos. El teatro se entregó tras los dos pasodobles, dedicados a los barrios humildes de la ciudad y a la polémica desatada tras la cancelación del Sábado de Carnaval con motivo de la celebración del Vía Crucis de cofradías ese mismo día. Tras ello, continúan con su repertorio y defienden rotundamente que eso de que el dinero no da la felicidad, lo ha inventado un «tieso».

La segunda comparsa de la noche vino desde Santa Fe, Granada. Con los colores de Andalucía, un mapa de las batallas de cada ciudad, bandera y cañón; la agrupación salió al escenario para defender que la batalla más importante es por la libertad de su tierra, y eso solo se consigue con carnavales. Hicieron ver su ilusión en los pasodobles y cerraron su actuación con un grito de ¡A la guerra!
La Murga del Chino llegó para «reventar» el teatro. Aplausos y muchas risas tuvieron lugar durante la actuación de «Luzifer», la luz personificada; que a modo de parodia consiguió «reírse» de todos los ciudadanos y sus carísimos recibos de luz. Al público decían que se iban a ver en sus casas igual que las Servitas, la conocida Virgen del Viernes Santo, con velas y apagando todas las luces de la casa. Con este «cachondeo» cerraron la noche los cobradores de la luz, contentos y, sobre todo, agradecidos a Málaga.





