La noche malaguista se hace presente un año más en el Carnaval
El Teatro Cervantes lucía engalanado con banderas del equipo de la ciudad colgadas en todos sus palcos. Los malagueños acudieron al teatro con el orgullo que supone llevar su camiseta. A las 20:00 de la tarde, y con esta emoción en el ambiente, abrieron el telón los pequeños y grandes Trollsparsistas.
Pusieron a todo el público en pie, una vez más. Fue imposible no vibrar con la ilusión de estos niños. Tras volverle a cantar al Málaga, consiguieron que la gente saltara con ellos y gritaran CAMPEONES a estas preciosas personitas del Carnaval.

La murga Este año venimos con el mono consiguió los aplausos y las risas del público. En su actuación sorprendieron con camisetas en las que ponía los temas más polémicos cantados en el Carnaval: «El Perchel no se vende», «Tribuna de los Pobres» o «Sábado de Carnaval»; entre otros. Estos ‘mecanicós‘ lanzaron un mensaje de «Málaga despierta» necesario para la ciudad.

Las primeras voces femeninas de la noche llegaron al escenario con muchos sentimientos, pisaron fuerte y cantaron una gran verdad silenciada, la del suicidio. A modo de pasodoble denunciaron este problema por desgracia tan presente. Sus voces resonaron con fuerza en el teatro Cervantes en la noche de semifinales.

De Bar en peor sorprendió a todo el público. Los papeles fueron inesperadamente cambiados. Ya no cantaban los clientes del bar, sino que ahora eran los propios camareros los que contaban lo «hartitos» que estaban de su cliente. Eugenio Antonio, dueño del bar, también tiene firmas en su local, como el Pimpi, pero «solo de reclamaciones».

La sobriedad de Líbranos del mal se apoderó de todos los corazones de los carnavaleros. Sus voces y letras encandilaron a le gente. Con un durísimo pasodoble dedicado a los padres de Lucía Vivar, la niña de tres años fallecida hace un tiempo en las vías del tren de Málaga. Las comparsistas denunciaron la injusticia de sentencia dada ante semejante atrocidad. Tras ello, familiares de la niña salieron con una pancarta que gritaba justicia a pulmón abierto. Un gesto que demuestra el valor y compromiso inquebrantable de esta maravillosa agrupación.

Como punto y final de la noche, llegó la murga Te quiero de aquí a Lima. Con mucho humor, aseguraron que no eran chilenos ni ecuatorianos. Que si eso era así, entonces ellos veían a todos los andaluces como sevillanos. Llevaron su actuación a los malagueños para cerrar las cortinas del Cervantes, que mañana será otro día.





