El pasado sábado 5 de abril, una comunidad de videojugadores, No Hit Hispano, organizó un evento para reivindicar la participación femenina en el mundo de los videojuegos. Concretaente, seis mujeres compitieron sanamente por conseguir pasarse un videojuego recibiendo el menor número de golpes posibles por los enemigos.
Si no recibiesen ningún golpe, es lo que se denomina «no hit» (traducido como «sin golpes»). Y es una habilidad que hay que entrenar durante horas para fijar estrategias de juego.
Ha sido, y debe seguir siendo, un evento necesario para visibilizar la igualdad de género en este ámbito, así como para una mayor concienciación sobre el arte y la técnica de jugar lo mejor posible.
Esta comunidad debería seguir organizando un evento que ha llegado a congregar a casi mil espectadores. Y para ello, como ha sucedido con NiaCosplay, Huesoperro, Cruelty Free o Miss Salandit, debe seguir contactando con nuevas jugadoras y coach. Por ejemplo, la streamer Tsubane ha visto el evento en directo y ha dado muestras de querer participar, algo que deberían tener muy en cuenta para transmitir el entusiasmo en la comunidad.
Cierto que aún queda mucho por luchar en el ámbito de la igualdad en el mundo gamer, y no digamos en otros ámbitos. Pero también es cierto que se trata de un simbólico paso más en la lucha contra el machismo y el fascismo.
Porque, como dijo el politólogo Pablo Simón en un podcast, una de las mejores formas de combatir el fascismo global es crear espacios seguros a nivel local. Espacios como el que ha proporcionado durante unas horas la comunidad No Hit Hispano. Y debe seguir proporcionando en otras ediciones de un evento necesario.






