
Caminante, no hay camino.
Se hace camino al andar.
Estos versos escritos por Antonio Machado pueden venir muy bien en la política actual. A muchos actores políticos se les llena la boca de hablar de diálogo, consenso, acuerdo o, últimamente, convivencia. Pero no son más que fuegos artificiales de una posterior feria sin música, sin casetas y sin cacharros, si no vienen acompañadas dichas palabras de iniciativas reales, de hechos. El movimiento se demuestra andando.
Dani Pérez, líder del PSOE de Málaga capital, propuso ayer la creación de una Alianza contra la Sequía. Es muy loable. Y estoy convencido de que se llevará el consenso mayoritario. Pero este tipo de iniciativas, para que no sean simples charlas de café en un bonito espacio consistorial, tienen que traducirse en hechos concretos. Por ejemplo, en inversión y compromiso de todas las administraciones públicas involucradas sin excepción, en proporción a su tamaño y competencias.
¿Os imagináis cómo serían las reuniones? Todos los portavoces municipales reunidos en el Salón de los Espejos (denominado así porque tiene muchos espejos, para quienes no seáis de Málaga), sentados en una mesa:
-Se abre la sesión con el siguiente punto del orden del día: «Analizar la situación de la sequía en la ciudad de Málaga»-expone el alcalde.
-Pues la cosa está mal -responden tajantemente desde Con Málaga.
-Por una vez coincidimos con ellos, la situación es preocupante. Pero no tiene nada que ver con la Agenda 2030 -inciden desde Vox.
-Un titular: «Málaga se seca». Otro titular: «La Junta de Andalucía no hace nada». Y otro titular más: «El ayuntamiento de Málaga hace menos que la Junta, nada de nada» -reafirma Dani Pérez desde el PSOE.
-Es una situación dramática. Pero el equipo de gobierno sí hace cosas. Y para ello hemos traído a media plantilla de los técnicos de medio ambiente, que ocupan tres cuartos de este salón. Incluso hemos contactado con un vidente para adivinar las futuras inversiones del gobierno central en Málaga, y su respuesta es contundente: CERO -informa Elisa Pérez de Siles.
-Entonces estamos todos de acuerdo que hay sequía. Se levanta la sesión -concluye De la Torre.
Si se hiciera así. Esto sería lo mismo que quedarse de brazos cruzados. A la sequía le ocurre como al futuro auditorio, aunque con consecuencias mucho más dramáticas. Sin inversión ni propuestas reales, no se soluciona.
La iniciativa socialista es buena, y debería constituirse incluso una especie de Consejo Sectorial del Agua, en el que participen partidos políticos, sindicatos, asociaciones empresariales, vecinos y todo tipo de entidades sin ánimo de lucro interesadas. A través de ahí, de forma plenamente institucional, podrían formularse propuestas y aprobarse informes. El ayuntamiento de Málaga es uno de los más participativos de España, con un laxo Reglamento de Participación Ciudadana. Y debería aprovecharlo.
Pero se quedarían vacíos esos debates si la Junta y, sobre todo, la AGE, no hacen nada. Es precisamente la AGE, el gobierno central, quien tiene la posibilidad de que evitar restricciones mediante inversiones y trasvases. De no ser así, Juanma Moreno, el presidente autonómico, ya nos está preparando para lo peor tras primavera: cortes de agua en nuestras casas.
Lo mismo sucede con el tema del auditorio, y ahí tiene razón Pérez de Siles. Sin presupuesto, no hay gasto ni, por tanto, inversión. ¿Cómo pretende ayudar Pedro Sánchez a Málaga? ¿Va a invertir efectivamente con una asignación presupuestaria? ¿O va a enviar a funcionarios para apoyar emocionalmente al primer edil cuando asista cada mañana a sus despacho en plan «¡ánimo, campeón, que tú puedes!», dándole palmaditas en la espalda mientras se dedica a enviar cartas a la UE o al mismísimo Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?
En fin. El movimiento se demuestra andando, porque «se hace camino al andar». Y el alcalde anda mucho. Creo que todas las mañanas, de hecho. Salvo que le atropelle un monopatín.





