Pedro Altamirano, líder del partido andalucista republicano Somos Andaluces-Partido Nacionalista Andaluz, ha impulsado en Twitter una recogida de firmas titulada «PAREMOS EL FILOFASCISMO» en la que pide unión de las distintas entidades políticas, sociales y culturales para «la defensa de las libertades» frente a quienes «amenacen o puedan amenazar la paz, el progreso cultural, económico, social y técnico, y la democracia».
Sin hacer mención expresa, se refiere al partido Vox, que ostenta la presidencia, gracias a los votos del PP y de Ciudadanos, de una Comisión de Estudio sobre la recuperación económica y social de Andalucía a causa de la pandemia del COVID-19 que fue criticada por dicho partido.
Además, esta petición dirigida al Parlamento de Andalucía, que se puede apoyar aquí, reclama:
«1) Adecuación de la actual legislación, desde la Constitución a las leyes que la desarrollan, para alcanzar los niveles social, cultural y económico necesarios en un Estado de Derecho moderno, con derogación de todas las que puedan contener contenidos autoritarios o que atenten contra la libertad individual, aunque sea al nivel mínimo.
2) Separación efectiva y real de poderes, con independencia total y plena de la Justicia, previa depuración de profesionales de probada ideología ultra derechista
3) Fin de toda permisividad a colectivos de corte autoritario, similares a los ya prohibidos en Europa, como asociaciones, fundaciones o partidos que, en sus Estatutos o, más aún, en su dinámica y su discurso habituales, proclamen formas anti democráticas y anti sociales de funcionamiento o de comportamiento.
4) Ilegalización de los colectivos y los comportamientos reseñados en el apartado anterior.
5) Impedir que un partido reiteradamente declarado contrario a la existencia de Andalucía como ente autónomo, pueda dirigir una Comisión de tanta importancia como la Reconstrucción de Andalucía, por lo que ese cargo debe recaer en otra ú otras personas que puedan garantizar una gestión seria en pro de la Comunidad.
6) Laicidad plena del Estado, con absoluta separación entre este y toda confesión religiosa que, en todo caso, deberá ser tratada como una Asociación cultural, siempre que no contradiga los principios democráticos referidos más atrás.
7) Aplicación rigurosa de las Leyes sociales, políticas y económicas a todos que imposibiliten comportamientos anti democráticos o contrarios a la convivencia.
8) Derogación del delito de odio e introducción de la obligatoriedad de mantener el comportamiento ético y democrático, único garante del entendimiento y la paz.»






