Segundo día. Ya tengo dolor de pies por haber estado tres días seguidos con zapatos de vestir. Empalmé una fiesta de cumpleaños el miércoles con las actividades previas del Festival y su inicio.
Entre tanta molestia, es de menester recordar las primeras veces, en estas líneas. Como toda primera vez, tenía nervios por si no salía bien, el corazón se me salía, al mismo tiempo que sentía un placer indescriptible. Y mi primera vez fue el sábado. Delante de todos. Frente a decenas de medios de comunicación. Sin pudor. En plena rueda de prensa de la película Un hípster en la España vacía. Fue la primera vez que hice una pregunta públicamente como periodista profesional en una rueda de prensa.
Me levanté esperando mi intervención. Esos segundos fueron interminables. Y es una pregunta muy recurrente que muchos periodistas hacemos: en qué o en quiénes se inspiraron los actores. Me armé de valor e hice la primera pregunta a los actores protagonistas, Lalo Tenorio, Berta Vázquez y (como sucede en las primeras veces, la “chica que me gusta”) Macarena García.
Era una pregunta algo polémica, por interpretar las actrices a activistas políticas. Ninguno de ellos confesó basarse en alguien, si bien Tenorio dijo que se basó sucintamente en el líder de Más País, Íñigo Errejón, pero todos los personajes tenían perfiles propios.
Me llamó mucho la atención el director, Emilio Martínez-Lázaro. A pesar de su edad -o, dándole la vuelva a esta premisa, debido precisamente por su edad y experiencia-, es una persona muy abierta y directa. No se corta a la hora de decir lo que piensa.
Tercer día. He encontrado unos náuticos. Ya no me duelen tanto los pies. Y si hace 24 horas experimenté mi primera vez, ahora he visto otra primera vez: Tratamos demasiado bien a las mujeres, la ópera prima de la directora Clara Bilbao, hasta ahora diseñadora de vestuario con un Goya y mucho curro a sus espaldas. Y he de decir que su primera vez ha sido para los espectadores que vislumbramos su estreno todo un orgasmo cinematográfico. Un éxtasis de comedia. Desde luego que repetiría con ella, con otras cintas. Una y otra vez. Esta mujer ha venido para quedarse.
Como anécdota, fui “víctima” de la natural vis cómica de Carmen Machi, que interpreta a la imponente protagonista Remedios Buendía. Mientras estaba haciéndole la “pregunta típica” a la que he hecho referencia más arriba, me estaba buscando con la mirada. Yo de pie, haciéndole señas, diciéndole “¡el alto!”, para que al final me viera y soltara, causando una carcajada general: “¡Ah, si creía que eras un trípode!”. Me encanta, me ha conquistado esta mujer.
A Antonio de la Torre, como buen malagueño, le hice una pregunta sobre qué era para él el Festival de Málaga. Se puede resumir en una palabra: “esencial”. Tan esencial como perder el miedo en las “primeras veces periodísticas”, que él bien sabe al ser compañero.
En fin, me ha gustado la experiencia. Sin duda, seguiré repitiendo, sin onanismos periodísticos, como muchos hacen, porque lo importante es la relación con el lector. Una relación entre prensa y público que siempre será durader






