El sábado se proyectó en el 27 Festival de Málaga la nueva película de Emilio Martínez-Lázaro, Un hípster en la España vacía. Se trata de una comedia romántica situada en el ámbito rural, con un estilo que nos recuerda al gran éxito 8 apellidos vascos, por tirar de estereotipos, reírnos de nosotros mismos y, lo más importante, de algunos discursos políticos grandilocuentes poco prácticos, con independencia de la ideología.
Basada en la novela de Daniel Gascón, seguimos la historia de Quique (Lalo Tenorio), un activista de un partido político de izquierdas que le destinan a un pequeño pueblo de Teruel para transformarlo con sus ideas macropolíticas. En el pueblo, Quique conocerá a Lourdes (Berta Vázquez), con quien se producirá una tensión sexual no resuelta.
Lo interesante del filme es, como el caso de la comedia de los apellidos vascos, mostrar un choque de culturas, en este caso en un nivel más ideológico. Cómo las ideas a nivel macro de cambio climático, accesibilidad, feminismo, integración cultural o la nueva masculinidad en nada interesan, e incluso son contraproducentes, a pequeña escala. Y es una realidad obvia que cualquier politólogo con dos dedos de frente confirmaría: a la gente le interesa la política práctica a nivel local, que su alcalde y sus políticos les ayuden.

Sin destripar el argumento de la película, que se estrenará el 27 de marzo en Amazon Prime Video, hay que decir que tiene ritmo, dividida en dos partes diferenciadas, incluso tres si contamos el final. Quizá no llega al nivel de la película protagonizada por Dani Rovira y Clara Lago a nivel humorístico, pero es una película que se deja ver, con puntos de humor muy buenos y, sobre todo, autoreflexiva de la propia sociedad española, que creo que es la clave de la película. Todos somos un pueblo, un gran pueblo.

Precisamente, ese pueblo ficticio, rodado en un pueblo natural, es otra de las claves de la película. Los escenarios naturales como las calles, la plaza o los campos te meten de lleno en la atmósfera de la película.
Se nota la firma de Roque Baños en la banda sonora, que también evoca el paisaje rural.


Conviene destacar la fuerza de los personajes, interpretados por los siempre magistrales Paco León, Macarena García, Tito Valverde o Miguel Rellán, muy curtido en este tipo de papeles como la de la obra maestra de José Luis Cuerda, Amanece que no es poco. Ese “choque de cultura política” que se produce a lo largo de la cinta se manifiesta cuando los activistas, urbanos y altamente ideologizados desde una perspectiva teórica, se introducen en un mundo rural, más práctico, que desea conservar sus costumbres, aunque mejorar su vida con buenos servicios públicos y mejores infraestructuras.
Preguntando a los actores por su influencia a la hora de interpretar el papel, Tenorio confirmó en la rueda de prensa que, aunque sea un personaje propio que no tenga nada que ver con los políticos profesionales de nuestro país, se fijó en Íñigo Errejón.
En definitiva, una película entretenida, con el espíritu de 8 apellidos vascos trasladado en un nivel rural, que aparte de divertirnos hace reflexionar, y que podremos disfrutar en Amazon Prime Video a partir del 27 de marzo.






