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El poder universitario

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Bienvenidos y bienvenidas.

Comenzamos una nueva etapa, de momento en pruebas, en Canal DIR.

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Somos un medio alternativo que toma como modelo los medios generalistas de «alma universitaria» establecidos en el continente americano, pero adaptándolo a la idiosincrasia europea y española.

Por más que los distintos sectores que integran la universidad tengan distintas funciones, no se puede caer en el funcionalismo puro, ya que no se puede entender la universidad como institución con objetivo claro de producir conocimiento libre si solo analizamos cada una de sus partes por separado.

Está claro que el personal de administración y servicios cumple una función logística, que el profesorado (investigador o no, permanente o no) imparte docencia y enseña a los futuros profesionales, y que el alumnado recibe esa formación que posteriormente aplica a la propia sociedad, no solo en un nivel exclusivamente profesional.

Pero unos no se entenderían sin otros. Por tanto, hay que entender a la universidad como un sistema cuyos sectores se retroalimentan entre sí. Con todas y cada una de las partes trabajando al unísono, se puede ejercer el poder universitario. El poder universitario es el poder que se basa en la producción de conocimiento e investigación, de forma totalmente independiente del resto de poderes, y que además influye en el propio sistema político y social. Sin universidad no habría progreso. Y ese progreso no sería posible sin una buena gestión rectoral o decanal, sin una buena investigación innovadora, sin una docencia de calidad que forme a las nuevas generaciones -tengan la edad que tengan- y sin un estudiantado que reciba (y produzca) conocimiento que luego reproducirá en su vida profesional, social y personal.

Es cierto que en todo sistema existen fallos. ¿Qué sistema no los tiene?

Es cierto que pude haber una mala gestión política de un departamento, una facultad o toda la universidad. ¿No sucede lo mismo a nivel gubernamental, político o sindical?

Es cierto que en no pocas ocasiones la auctoritas del profesor se puede ver mermada, bien por defecto o bien por exceso mediante una confusión de roles (hablando en malagueño contemporáneo: tener una mala comunicación con los alumnos o dar la mano y que te cojan el brazo entero; a todos nos ha pasado en alguna ocasión, y a nosotros, quienes escribimos esta editorial, los primeros). Pero, ¿acaso no ocurre en todas las profesiones y en todos los centros de trabajo con asunción de roles de carácter jerárquico?

Es cierto que la estructura general de la universidad española es gremial y cuasimedieval, donde se prima tener buenos contactos para que una publicación científica «de alto impacto» (cuyo «impacto» es muy relativo) publique tus trabajos, frente a la calidad de los mismos aunque se publiquen en una humilde publicación científica de un departamento «de provincias». ¿Acaso esta especie de endogamia no se repite en otras instituciones o estructuras sociales?

Los problemas expuestos no son un destino fatal que tenemos que asumir estoicamente. Son errores de un sistema que pueden arreglarse y se deben arreglar. Para arreglarlos, aparte de adaptar las normas y formas de comportamiento a las distintas contingencias, el papel de los medios de comunicación y su influencia en la opinión pública resulta fundamental.

Dijo Herrera Oria en una ocasión que «primero hay que ser un periódico para poder serlo católico». Aceptando esta premisa, nos reinventamos y conformamos un periódico que primero ha de ser generalista -llegar a todo el público- para poder ser universitario, o con espíritu universitario si se quiere.

Aprovechamos las últimas líneas para saludar a nuestros compañeros provinciales como La Opinión de Málaga, Sur o Málaga Hoy. Queremos deciros que no competimos contra vosotros. No tenemos un mercado publicitario. Somos compañeros mediáticos, compañeros comunicadores, y nosotros complementamos vuestra información para formar una opinión pública cada vez más libre.

Lo mismo decimos para Somos Politólogos y para Florilegio, que son publicaciones hermanas de un carácter mucho más académico, mientras que nosotros somos más generalistas.

Por último, saludamos a toda la comunidad universitaria malagueña, en especial a la Facultad de Ciencias de la Comunicación, cuna de nuestro proyecto.

Hagamos prensa libre.

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