El miércoles 6 de marzo, en el matutino horario de las 8:30 de la mañana, con los cafés recién tomados, la prensa asistió a uno de los mejores pases del Festival de Málaga.
No es nada fácil que una película te enganche, mucho menos si tienes que leer subtítulos, y muchísimo menos si lo tienes que hacer antes de las 9 de la mañana. Pero As Neves lo consiguió.
El primer largometraje de ficción de Sonia Méndez nos traslada a un pequeño pueblo de Galicia, donde los protagonistas exclusivos son un grupo de jóvenes adolescentes, hiperconectados con los móviles y las nuevas tecnologías. El guion no critica esa «hiperconectividad», sino que simplemente la muestra, casi como si fuera un documental, como si formaras parte de esa pandilla de chicos y chicas.
La ambientación es excelente, en escenarios reales rodados en el nevado concello de A Fonsagrada. Además, el hecho de estar rodada íntegramente en gallego te sumerge aún más en ese pueblo de la que la directora y guionista te quiere hacer partícipe. Nuestra apreciada lingua galega es también protagonista del filme.
El argumento es el típico de un thiller: tras una fiesta en la que todo el grupo se droga con unas setas, Paula (Antía Mariño), una de las chicas, desaparece misteriosamente, justo cuando comienza un temporal que incomunica al pueblo. Pero, más allá de una simple película de suspense donde hay buenos y malo, donde todo el mundo es sospechoso y al final el asesino es el mayordomo, sacando por el camino los trapos sucios de traición y ambición de estereotipados personajes, As Neves es muy diferente.

En primer lugar, la naturalidad de los personajes, gracias a un casting que Méndez comenzó en toda Galicia con un total de 600 jóvenes a los que entrevistó uno a uno, hasta llegar al grupo final, dejándoles total libertad para el desarrollo de sus personajes. Incluso hizo jornadas de convivencia en las casas, en el colegio abandonado y en el bar donde los personajes interactuarían, ganando mayor frescura la película.
El mayor peso lo tienen los personajes principales, Erea (Andrea Varela) y Manu (David Fernández), destacando también otros como la inocente Sabela (Irene Rodríguez). Casi todos los actores son noveles, y sorprende dado el nivel de su interpretación, bastante superior a las de algunos consagrados.

Son jóvenes, que están en plena etapa de cambio. Son buenas personas, en palabras de su directora, que a veces, como a todo el mundo nos pasa, cometen errores y hacen cosas malas. Pero no existe en toda la cinta halo de maniqueísmo alguno en una Galicia rural y muy natural.
Además, la ambientación y los escenarios naturales hacen que no te enganche tanto por el suspense que crea en sí sino porque la naturalidad que traslada la película al espectador. Un consejo, quedaros hasta el final, porque la última secuencia también es muy simbólica y da que pensar.

El 10 de mayo se estrenará en cines, y es una película que no pasa desapercibida, con la que sales con un buen sabor de boca de la sala, con la sensación de haber invertido el dinero en buena cultura cinematográfica. Una cinta que debería haber ganado alguna Biznaga, a los ojos de quien escribe esto. Y que, a buen seguro, conseguirá éxitos.
Abrigaros bien y dejad que As Neves os atrape durante una hora y media.






