Buenas noches, malagueñas y malagueños.
Como es tradición, me dirijo a vosotros a través de las pantallas poco antes de que finalice el año para desearos todo lo mejor en 2025. Permitidme unos minutos de reflexión sobre la ciudad donde convivimos y sobre España en el contexto europeo.
Os hablo, esta vez, desde el Perchel Norte. Este magnífico edificio de 1918, la Casa de Socorro, se ubica en la plaza del Llano de la Trinidad y fue proyectado por el arquitecto Fernando Guerrero Strachan. Ahora es una incubadora municipal que inauguramos en octubre y se dedica al emprendimiento, la innovación, la creatividad y la implantación de nuevos modelos de empresa en los sectores del arte, el diseño, la moda y el patrimonio cultural. Aquí hemos invertido 1,7 millones de euros –80%, fondos FEDER; 20%, recursos propios– para crear 20 espacios de incubación tras una rehabilitación integral. Con ésta, ya disponemos de 14 incubadoras públicas para acoger a más de 260 empresas. Hablamos de casi 700 empleos.
Según los datos del informe Argos, elaborado por el Servicio Andaluz de Empleo, en la ciudad de Málaga hay 47.474 desempleados, una cifra que corresponde a noviembre de este año y es un 8,7% menos que en noviembre de 2023. Todas las iniciativas que desarrollamos en el Ayuntamiento, empezando por la red de incubadoras de Promálaga, tienen como objetivo generar puestos de trabajo de calidad para reducir el paro. Y también mejorar las condiciones de quienes ya están dados de alta en la Seguridad Social, puesto que la apertura de nuevas empresas supone un estímulo y beneficia al conjunto de la economía local. Queremos que el resultado de lo que hacemos en esta materia impacte fundamentalmente en los jóvenes: es pensando en vosotros, quienes os incorporáis al mercado laboral, como desplegamos nuestras políticas de emprendimiento, fomento del empleo y captación de inversión.
La noticia más importante del año en Málaga, a mi juicio, es el anuncio de que Málaga TechPark acogerá la primera delegación del IMEC, un instituto tecnológico puntero cuya sede se encuentra en la ciudad belga de Lovaina. Hace tres semanas tuve la oportunidad de visitarlo y regresé con la convicción de que nuestra ciudad va a entrar en la primerísima división de la microelectrónica. Estamos hablando de situar a Málaga en la vanguardia mundial de los semiconductores, lo que contribuirá a crear un potente ecosistema de microelectrónica y creará cientos de empleos, miles si sumamos los indirectos a los directos.
A la atracción del IMEC han contribuido la Universidad de Málaga y la Fundación Innova. Su consecución ha sido un ejemplo de leal colaboración entre administraciones: el Gobierno de España, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento hemos remado en la misma dirección. Hay que celebrarlo y esforzarse para extenderlo a otros asuntos pendientes, como el tren litoral o el auditorio de la música.
En los últimos cinco años, 90 compañías internacionales han elegido Málaga para instalarse. Este año han seguido el camino de Google o Vodafone las alemanas Mercedes-Benz y PublicPlan, la sueca TF Bank o la emiratí JFX Group. Para que Málaga siga prosperando como lo está haciendo necesita empresas fuertes. No sólo las que llegan desde fuera, sino las que ya operan aquí. Hace falta que las sociedades de capital malagueño crezcan, se expandan e internacionalicen. Y hay que perseverar en la colaboración público-privada para abordar todos los retos que tenemos por delante: las administraciones estamos obligadas a establecer alianzas porque nuestros recursos son limitados.
Como telón de fondo, un imperativo: estamos obligados a mejorar nuestra competitividad, como señala el informe Draghi, para que Málaga, España y Europa sean actores relevantes en el mundo global del futuro. Para ello, no me cansaré de decirlo, la educación es clave. Hace falta un pacto de Estado para mejorar la educación y elevarla hacia la excelencia. Si era necesario en los años 80, ahora lo es aún más.
Málaga es la gran ciudad española que más avanza en viajeros hoteleros y pernoctaciones. 2023 se cerró con un crecimiento superior al 15% en ambos parámetros, con 1,5 millones de viajeros y 3,3 millones de pernoctaciones, una ocupación media que ya rebasa el 80% y una estancia media de 2,19 días. Estos números evidencian la importancia del turismo para la ciudad: la necesidad de aumentar la calidad de nuestra oferta y las restricciones que hemos puesto en marcha para controlar las viviendas turísticas, una vez que la Junta de Andalucía ha establecido un marco regulatorio que nos lo permite, son la respuesta al buen funcionamiento de un sector básico, el más importante para la economía local.
Hace algo más de una década, empresas y sindicatos planteaban como gran objetivo romper la estacionalidad para que la llegada de visitantes no se concentrara en verano. Ahora que hemos traspasado aquella meta, que entonces parecía inalcanzable, no podemos permitirnos que el turismo sea despreciado. Seamos mesurados y cabales: el éxito de nuestra ciudad y de nuestra provincia sólo se explica y se entiende a partir del turismo. Muchísimos malagueños viven de él, y sin la Málaga turística no habríamos podido poner en pie la Málaga tecnológica ni la Málaga cultural. Sin la sinergia de nuestras tres fortalezas, Málaga no sería lo que hoy es.
La vivienda es, lógicamente, uno de los temas que más preocupan en estos momentos. Comprar y alquilar es demasiado caro. No sólo en Málaga, sino en toda España, en cualquiera de las principales ciudades del país. El diagnóstico es común: no está construyéndose lo que la demanda requiere, hay más nuevos hogares que nuevas viviendas y la subida de los precios está muy por encima del incremento de los salarios. El Ayuntamiento, en el marco del plan de vivienda 2023-2027, está promoviendo directamente o en colaboración con privados un total de 3.338 viviendas protegidas: 1.041 están en ejecución y 2.297, en diferentes trámites de licitación, proyecto u obtención de suelo. Destacan las 1.006 en alquiler que están construyéndose en el sector Universidad. Este año hemos iniciado el trámite para obtener suelo en Soliva Oeste, donde se levantarán 1.000. Vamos a seguir dedicando tiempo, energía y recursos a este enorme desafío. Cuando ninguna otra administración parecía preocupada por la vivienda, el Ayuntamiento de Málaga había invertido más de 500 millones de euros: desde 2000 hemos construido y entregado 5.339 VPO, 2.511 de alquiler y 2.828 en propiedad. Pero no basta: se requiere visión metropolitana y compromiso de los promotores. Urge que el Estado tome la iniciativa y active la financiación que la Unión Europea va a poner a disposición de los 27 países miembros. La aceleración de los trámites es imprescindible: agilizaremos la puesta en carga de suelo incluso urbanizando desde el propio Ayuntamiento a través del Instituto Municipal de la Vivienda. Instamos al resto de las administraciones a ser más rápidas: vayamos juntos a un ritmo mucho más veloz.
En septiembre del año pasado iniciamos los foros de alcaldes y alcaldesas del área metropolitana acordando temáticas prioritarias. Este año hemos hablado y trabajado sobre agua, movilidad sostenible, suelo residencial y vivienda, energía, industria y residuos. En lo que tiene que ver con infraestructuras hidráulicas, la presa de Cerro Blanco, en el Río Grande, aportaría suministro de calidad y reduciría el riesgo de inundación. Al mejorar el espacio metropolitano, quienes desean venir a Málaga a trabajar y a vivir no tienen que optar, necesariamente, por la capital.
En enero entrará en vigor el presupuesto municipal para 2025, que supera los 1.250 millones de euros e incluye 213 millones, un 30% más, en inversiones. Destacan las destinadas a barrios, colegios y nuevos equipamientos, así como partidas para el auditorio de la música y la remodelación del estadio de La Rosaleda ante el Mundial de 2030. Incluyen además un pabellón de gimnasia artística en Palma-Palmilla, el pabellón de El Cónsul, la renovación del paseo marítimo de Pedregalejo, los parques de Campamento Benítez y Frank Capra, el Neoalbéniz, un centro social en Teatinos y la rehabilitación de la cubierta de la catedral, entre otras muchas partidas.
Sin esperar al presupuesto de 2025, la Junta de Gobierno Local ha licitado recientemente el contrato de obras de mantenimiento y reparación de espacios públicos y colegios en los 11 distritos para los próximos cuatro años y medio por más de 75 millones de euros. Hace muy pocos días se puso en servicio en las instalaciones de Emasa de El Atabal y Teatinos el mayor parque fotovoltaico urbano de España, capaz de producir lo que consumen 2.000 viviendas, que se suma a otras 70 plantas solares municipales con las que se evita la emisión de 4.039 toneladas de dióxido de carbono al año. Son ejemplos de gestión: así es como la ciudad funciona y presta servicios públicos de calidad en todos los ámbitos, desde la movilidad hasta la limpieza pasando por las prestaciones sociales y los equipamientos deportivos. O poniendo en marcha, como ocurrió en junio, el primer cementerio público de España para mascotas.
Todo lo que hace un Ayuntamiento es importante. Las cosas que parecen pequeñas son grandes; las grandes, enormes. Porque la gestión municipal incide en la calidad de vida de los ciudadanos y marca su vida cotidiana. Es tangible, se percibe y evalúa fácilmente. Por eso la política local debe ser puesta en valor y tenida en cuenta. Creo, de hecho, que superar la crisis de representación sólo será posible mediante el eficaz desempeño de los ayuntamientos, las instituciones más cercanas a la ciudadanía.
Fernando Vallespín alerta sobre “el aumento de las actitudes antipolíticas, que van desde una retirada de la confianza en la clase política, vista como una élite alejada de los problemas reales, hasta una puesta en cuestión de la propia democracia como el instrumento más eficaz para acceder al bien común”. Vallespín apunta hacia una “fatiga cívica” que conduce al populismo. Para vencer esa fatiga no hay otro tratamiento que la buena gobernanza.
Al hilo de este diagnóstico, el discurso que Felipe VI pronunció hace justo una semana insistió acertadamente en anteponer el bien común a cualquier otra consideración. El Rey señaló la acuciante necesidad de consenso y serenidad en nuestro país. La conciencia, la expresión y la exigencia del bien común es una responsabilidad colectiva, está en todos y cada uno de nuestros actos, sea cual sea nuestro ámbito de influencia y decisión.
El jefe del Estado apeló a alcanzar acuerdos en torno a lo esencial, con la Constitución de 1978 como marco de convivencia. Acuerdos imprescindibles en temas básicos como la mencionada vivienda y la inmigración. ¿Qué es lo esencial? La defensa de la democracia liberal, los derechos humanos y el bienestar social. Ahí radican los principios y valores de la España constitucional y de la Unión Europea. Y los de Málaga, la primera en el peligro de la libertad, muy hospitalaria y muy benéfica, como rezan tres de sus títulos.
No puedo concluir sin recordar y valorar la solidaridad de tantos voluntarios malagueños con municipios de nuestra provincia y la de Valencia, que se ha enfrentado a una dolorosa tragedia cuyas consecuencias tardarán mucho tiempo en asimilarse. Que la entereza de los valencianos, y también su comprensible indignación, nos sirvan como lección y referencia.
Os deseo, malagueñas y malagueños, lo mejor para 2025. Prosperidad para que nuestro Estado del Bienestar se consolide. Salud para todos vosotros y vuestras familias. Que el éxito de Málaga empiece por dar oportunidades a quienes se preparan en nuestros colegios, institutos, centros de Formación Profesional y universidades. Que la inclusión y la igualdad continúen avanzando. Que la violencia machista desaparezca. Que los mayores y las personas vulnerables reciban la atención y el amor que necesitan y merecen. Que vuestros anhelos se conviertan en realidad. Que sintamos el orgullo de vivir en una de las mejores ciudades del mundo, si no la mejor.
¡Feliz 2025!




